M se levantó de golpe derramando el café y haciendo que la silla se cayera al suelo.
Hessa abrió los ojos como platos y susurró su nombre, pero él no la escuchaba, tenía la mirada fija en una mujer...era Ella.
M se encaminó hacia Ella, su cara era de total arrepentimiento de terror y cuando llegó a su lado la bofetada sonó como un látigo.
Ella no se había podido contener, con ese gesto se deprendía de toda la rabia, de todo el dolor que llevaba acumulado esa mañana.
Él después de dejarla destrozada en su apartamento, apenas hacía dos horas, estaba allí en el parque besando a una chiquilla que no sabía ni quien era.¿Y luego se atrevía a tacharla a ella de infiel? ¿A llamarla puta en su casa?
-Nena, esto tiene explicación.-Susurró él.
-No quiero escucharla, eres un cerdo asqueroso, vas de mártir por la vida y tú...tú..tú..¿Cómo coño te atreves?
-Esta chica la cono...
-Me da exactamente igual, la compadezco, eres un ser falso que no mereces nada de lo que tienes, ¿y yo sintiéndome mal por engañarte? Anda y que te follen, ahí te quedas.
Ella se dio la vuelta y a buen paso los dejó a los dos a solas. M se giró hacia Hessa, ella estaba con la mandíbula desencajada, totalmente alucinada:
-Ella es mi ex...lo acabamos de dejar pero aún tenemos asuntos pendientes y..
-No tienes nada que explicarme, ve a junto de ella y arréglalo, es obvio que aún la quieres.
M sonrió y salió conrriendo detras de Ella.
Hessa simplemente acabó el café y pagó...le había quedado totalmente claro que los tíos, por muy majos que parecieran y por muy bien que besaran... son unos cerdos.
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