jueves, 28 de noviembre de 2013

Resaca IV.

M caminaba por la calle principal, cerca del parque, parecía que ese día a todas las parejas de la ciudad se  les había dado por salir a pasear y a mostrar su amor en público.
Seguía dudando de si lo que había hecho era lo correcto, y por momentos dudaba de si dar la vuelta y pedirle a Ella perdón.
Pero entonces se acordaba de todas las veces que le había hecho daño y se reafirmaba en su decisión, esto tenía que acabar y alejarse de esa mujer era lo mejor que podía hacer.
Se sentó en un banco del parque y dejó que el sol le diera en la cara, cerró los ojos y disfrutó de esos momentos en los que parecía que se había sacado un gran peso de los hombros, cuando una sombra se interpuso entre él y el sol.
M no quería abrir los ojos, tenía miedo a que fuera Ella, pero entonces una voz cantarina lo llamó por su nombre, no era la voz apagada de Ella, era una voz alegre y sin ninguna preocupación.
Abrió los ojos y se encontró con Hessa, recordaba haberla conocido la noche anterior, a la luz del día sin todo ese maquillaje y la ropa provocativa era mucho más guapa y atractiva, parecía mucho más inocente y joven de lo que recordaba y su sonrisa mucho más franca.
Lo invitó a tomar un café en la terracita de la cafetería del parque y M dudó, por un lado le apetecía estar solo pero por otro la compañía de una chica agradable y sexy no era nada desdeñable, así que finalmente capituló y acepto el café.
Al levantarse Hessa se enganchó de su brazo y medio lo arrastró para sentarlo en una de las sillas de hierro forjado, el aire se sentía fresco y agradable y el sol calentaba lo suficiente para que el frío de Noviembre fuese más llevadero.
La chica pidió dos cafés y un plato de churros para tener algo que mojar; me se descubrió pensando en mojar otra cosa y se sonrió para sus adentros.
La charla de Hessa era agradable y relajante, aunque realmente no tenía ningún sentido ni interés, pero era como una canción de fondo, que aunque no le prestas total atención en cuanto te descuidas te descubre tarareándola para tus adentros.
El café llegó y los chistes, y los chismorreos sobre conocidos comunes y M se fue relajando y olvidándose de Ella y de todo lo que había pasado esa mañana y entonces sucedió, Hessa de forma descuidada apoyó una de sus pequeñas manos sobre una de las manos de M, un tenso silencio se interpuso en el ambiente y Hessa se mordió el labio de forma provocativa y sin saber cómo y cuándo  M estaba besándola, de una forma tierna y suave, sin prisa, disfrutando de esos labios jóvenes y carnosos y después de dos años se sintió por fin feliz.

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Ella estaba harta de estar en la cama, se levantó y se metió en la ducha, estaba realmente cabreada, que se creía ese cretino, darle la esperanza, jugar con ella así y luego insultarla, si pensaba que se iba a ir de rositas iba listo el campeón. Se secó el cuerpo de una forma vigorosa, estaba dispuesta a ir a la casa del amigo de M(en la que se había instalado cuándo se fue la última vez) y partirle la cara...no...antes de partirle la cara le iba a hacer tragarse esos dos billetes y unos cuantos reproches, ¿acaso él era tan perfecto?
Se puso unos vaqueros, una camiseta que él le había regalado de un grupo que a ella le gustaba y el abrigo. Antes de salir se enfundó en sus botas y nada más atravesar la puerta se encendió un cigarrillo, su estómago protestó, le dolía todavía y tenía algo de hambre.
-Cogeré un café para llevar y un donuts en la cafetería del parque, total me queda de camino- se dijo, y tras comprobar que tenía dinero en el bolsillo aparte de los dos jodidos billetes se puso en marcha.
El sol calentaba bastante para ser Noviembre y Ella lo agradeció, le encantaban los días de invierno en los que el aire era frío pero el sol calentaba lo bastante como para que fuese agradable.
Por fin llegó al parque, estaba lleno de jodidas parejitas demostrándose amor eterno, a Ella eso le parecía ridículo, el cariño en público estaba de más...M nunca se lo había dado en público y no por eso dudaba de que la quisiera con locura...o por lo menos eso era lo que sucedía antes.
Sin dilación entró en la cafetería y pidió su café para llevar y un donuts que fue mordisqueando mientras acababan su pedido, pagó y salió fuera.
Ya se había acabado el dulce, la verdad que si que estaba famélica, y acercándose a una papelera de la terracita se dispuso a tirar la servilleta cuando...sus ojos no daban crédito, en una de las mesas estaba M con una mujer a la que no había visto antes.
Su M estaba allí comiéndole la boca a esa cualquiera, dándole un morreo en público, a otra...cuando hacía tres horas estaba follándosela en su cama, en la cama que había compartido durante dos años, Ella no se lo podía creer y el café se le cayó de las manos desparramándose por todo el suelo.
Por fin ellos se separaron, la chica se veía muy joven y miraba con auténtica adoración a M y entonces el desvió por un segundo la vista y sus ojos se cruzaron con los de Ella.
El miedo se reflejó en los ojos de M, el despecho se reflejó en los ojos de Ella y en ese momento los dos supieron que el destino estaba sellado.

miércoles, 27 de noviembre de 2013

Resaca III (El punto de vista de M)

Me había costado muchísimo demostrar desdén, me había vestido de espaldas a ella simplemente para que no me viera deshacerme mientras reunía las fuerzas para dejarla.
La amaba más que a mi vida, pero no podía seguir presenciando lo de los últimos dos años, como se iba destruyendo poco a poco ante mis ojos, como dejaba de ser la mujer a la que conocí y de la que me enamoré...llamarla puta, destrozarle el corazón fue lo más duro que hice en mi vida, ver a través de sus ojos abiertos como balcones como su alma se rompía en cachitos me hizo temblar como un niño, pero era lo correcto, debía alejarme de ella.
Obviamente no tenía ni idea de lo que había hecho ayer, pero por su cara de estupeafacción no había sido nada bueno, la verdad prefería no saberlo.
La culpa era en parte mía, cuando fui al baño me encontré con Juliano y me enredé hablando con él, sobre la música, de cómo le había quedado el garito...me invitó a una copa y recordamos viejas andanzas, sólo cuando me preguntó por ella recordé que la había dejado sola y con una excusa rápida lo planté para buscarla.
Cuando vi que estaba con su amiga, totalmente borracha y coqueteando con aquellos dos niñatos me hirvió la sangre en las venas y no pude evitar comenzar a discutir con ella.
Lloró y se disculpó pero yo en ese momento no quería escucharla, planeaba una noche de reconciliación, que volviéramos a ser lo que eramos en principio, pero aún me dolía demasiado su ultima infidelidad, el problema es que ya no confiaba en su palabra y la mujer en la que se había convertido ya no era la mujer de la que me había vuelto completamente loco. Todo había cambiado por sus inseguridades y esa puta manía de escudarse en el alcohol para ser más dura...
En mitad de la discusión apareció la estúpida de su amiga, sabía que no le caía bien desde el principio y esa zorra siempre me lo había dejado claro, se metió entre los dos y se la llevó aparte, no se que farfulló sobre lo pringado que yo era y que conocía un sitio donde celebraban una fiesta privada. Para mi sorpresa mi chica asintió, y dándose la media vuelta me dejó con la palabra en la boca y se largó con la víbora aquella.
En ese momento no quise saber nada más, volví para el local y busqué a Juliano, me pasé el resto de la noche allí, bebiendo y ligando con otras chicas, al fin y al cabo a saber lo que estaba haciendo mi novia...pero al final me aburrí, ninguna me interesaba realmente, eran las típicas pavas que te puedes encontrar un sábado a la noche cualquiera, totalmente insulsas y con las tetas tan grandes que no dejan cabida a tener masa cerebral dentro de sus coquetas cabecitas. Así que medio borracho me despedí de mi amigo y de su corte de play-mates y me fui para casa dispuesto a dormir y que la almohada solucionara mis problemas.
A la mañana siguiente cuando me desperté tenía un mensaje de Ella...me pedía disculpas y decía lo mucho que me quería, que después de la discusión se había ido para casa y que no podía dejar de darle vueltas a la cabeza...El corazón me saltó en el pecho...me moría por llamarla, por abrazarla y decirle que todo iba a ir bien, que yo estaría para siempre ahí para cuidarla y protegerla, pero entonces decidí algo mejor, me duché y me vestí y salí todo lo rápido que pude hacia su casa.
Le daría una sorpresa, la llevaría a desayunar y pasearíamos por el parque aprovechando el sol del domingo, todo se solucionaría y todo estaría bien.
Los 15 minutos que nos separaban se hicieron eternos y por fin llegué a su portal, estaba nervioso, todo me temblaba por dentro, aproveché que un vecino abrió la puerta para colarme dentro del edificio.
 Me imaginaba a mi niña aún envuelta en la toalla, con el pelo húmedo cayéndole en cascada por la espalda y sus enormes ojos mirándome con sorpresa...una erección se revolvió salvaje en mi pantalones.
Con el corazón en un puño timbre tímidamente...no se oía nada, volví a timbrar esta vez con más fuerza y escuché como se acercaba a la puerta y comenzaba a abrirla. Ensanché la sonrisa pero entonces apareció en el quicio de la entrada, mis ojos se abrieron como platos.
Ella estaba echa polvo, sus mejillas estaban irritadas, su camiseta sucia de vómito y su pelo sucio y enredado, desde la distancia podía percibir el hedor del alcohol y el tabaco reseso...me decepcionó de una manera descomunal, pero entonces recordé cuanto la quería y la atraje hacia mi rodeándola con los brazos y besándola.
Su lengua reseca e hinchada se sintió muy rara en mi boca, sabía realmente mal, a pesar de todo lo ignoré y cogiéndola en volandas la llevé hasta la habitación apresuradamente.
Con pasión me desnudé y le saqué la poca ropa sucia que llevaba encima, me enfadé al ver que sus bragas estaban manchadas de semen y que en sus muslos se podía apreciar marcas de mordiscos y rasguños.A pesar de todo en ese momento la pasión me envolvía,así que me lancé encima de Ella y la penetré salvajemente haciendo caso omiso de todas las cosas desagradables.
Pero en mitad del polvo todo se deshincho, no podía dejar de darle vueltas a la cabeza, Ella olía a otros tíos, en su cuello y en su pecho también había otras marcas y de la pasión pasé al más absoluto de los enfados. Me aparté y me senté en la cama, el aire no me llegaba a los pulmones y las lágrimas pugnaban pro salir, ¿Cómo podía ser tan imbécil?
-Se lo que hiciste anoche.- le espeté, Ella emitió un respingo de terror, se delataba con cada gesto, era una puta mentirosa.
 Me maldije y tragándome mi orgullo me levanté y comencé a vestirme, la notaba detrás de mi, inquisidora, falsa, observando lo que hacía, en ese momento quise herirla, joderla como ella me jodía  a mi y en un arrebato de crueldad busqué en mi bolsillo y encontré dos billetes doblados, los billetes con los que tenía pensado invitarla a desayunar y comprarle unas rosas rojas que tanto le gustaban para poner en el recibidor, me giré y desafiándola le dije:
-Era una prueba que no has superado, eres una puta, adiós.
Y le arrojé los dos billetes a la cara, me sentí un gusano, un cerdo sin corazón y Ella me miró como si hubiese atravesado el suyo con un cuchillo de matarife.
Las lágrimas seguían empujando así que sin dilación me dí la vuelta y salí de aquella casa, en el rellano rompí a llorar.
 La había perdido, la había perdido para siempre y todo por no saber ayudarla cuando realmente tenía que haber sido su hombre.

martes, 26 de noviembre de 2013

Resaca II

Tumbada en la cama se asía al móvil como su tabla de salvación, hacía una hora de reloj que le había mandado el mensaje a M...sabía de sobra que la había cagado pero eso no le daba derecho a ignorarla de esa forma.
Desbloqueó el teléfono y se quedó mirando la pantalla como si fuese una puta bola de cristal...el enfado empezó a subirle desde las plantas de los pies y las lágrimas, como ríos de fuego le quemaron las mejillas.
M era un cretino, no se merecía a una mujer como ella...o tal vez no era tan cretino y pasar de ella era lo mejor que podía hacer. 
Tiró el móvil a un lado y el nudo que le atenazaba la garganta se cerró un poco más... estaba tentada a mandarle otro mensaje, pero no sabía que más ponerle ni que más decirle para pedirle perdón.
Ahora que lo daba por perdido era cuando más lo echaba de menos, se levantó despacio de la cama, sin ganas ya de nada, arrastrando los pies se dirigió a la cocina.
Desde las paredes M con una mujer lo miraba sonriendo...esa mujer era la verdadera, la que M se merecía y no la sombra de aquella que se arrastraba como un alma en pena por el pasillo.
Ella sin vergüenza dejó que las lágrimas se deslizaran por su cara, que arrasaran con la capa de maquillaje que aún quedaba.
Llegara a casa directa del motel y ni siquiera se duchara, sólo se sacara la ropa para intentar sacarse con ella la pena y la culpa, pero la tristeza estaba totalmente incrustada en su piel.
Llegó a la cocina y abrió la nevera, cogió la botella de vodka dispuesta a darle un buen lingotazo y olvidarse de todo.
M...M...M..su nombre golpeaba su cerebro y le clavaba un poco más la espina en el corazón...¿Por qué había llegado a esta situación? Él sabía desde un principio que disfrutaba bebiendo, esa faceta salvaje de ella era lo que a él más le gustaba...pero un día empezaron los reproches, empezaron las habladurías de lo que Ella hacía cuando M no estaba delante y cómo con una copa se conseguía más con Ella que un poco de conversación y M le puso un ultimatum, o él o el alcohol, no había nada más que decir.
Al principio le fue fácil pero la monotonía al final le pudo, era todo desmasiado tranquilo y no se sentía ella realmente, al principio lo hacía a escondidas, sólo era un sorbito del mueble bar de vez en cuando pero un día M la pilló con unas amigas en un pub bastante borracha y en los brazos de otro...aquella vez si que pensó que lo perdía pero a los pocos días M la llamó, dijo que sin ella no podía vivir y que lo intentaran una vez más.
Ella estaba muy contenta, habían quedado en el restaurante al que la había llevado en la primera cita y se arregló con esmero. 
Se puso el vestido que él siempre le celebraba, se soltó la melena y se pintó los labios de rojo...pero M quiso cenar con vino y a Ella le tembló el pulso..una copa como siempre no era suficiente, pero eso M no lo entendía. 
Pensó que por un poco de vino no importaba y que después se irían a casa a hacer las paces follando toda la noche como locos, pero M quiso ir a tomar una copa a un pub que abrían ese día sus  amigos, recordaba que había pedido un mojito y que M se había ido un momento al baño, entonces se encontró con una amiga y se tomaron un par de chupitos, él tardaba así que al mojito le siguió un combinado, a ese otro y luego la maldita nebulosa, era obvio que había perdido el control y sabía que había discutido con M.
Miró la botella de vodka y se levantó del suelo, la vació en el vertedero y vomitó por encima...le dolía el estómago pero más le dolía el orgullo, le había perdido perdón pero el teléfono seguía sin sonar. Él no la quería tanto como predicaba, era un falso y un mentiroso, como todos los tíos.
Entonces el timbre de la puerta sonó, trastrabillando corrió para abrirla...el corazón le retumbaba en el pecho y en la sienes y casi sin aliento abrió.
Al otro lado estaba M, la miraba por encima del hombro, con desdén, en sus ojos ya no quedaba ni gota de la ternura que solía tener y que la hacía sentir tan especial.
La cogió por los brazos con violencia y la besó, fue un beso profundo, posesivo y urgente. Ella se agarró a su cuerpo como si no hubiese un mañana y se dejó arrastrar hasta la habitación. M la lanzó sobre las sábanas revueltas y se desnudó sin ningún tipo de miramiento, le arrancó las bragas que llevaba puestas y sin dejarle un momento de respiro la penetró hasta el fondo.
Ella gimoteó, pero el placer superaba al dolor y se sentía demasiado feliz de que M estuviese allí como para romper el encanto del momento.
Él la cubría por completo apenas podía respirar y notaba como se habría paso en sus entrañas...una...dos...tres...cuatro...cinco veces, pero cuando estaba a punto de correrse M paró, él ya había acabado y se retiró, se sentó en la cama y Ella a su lado tratando de tocarlo.
-Sé lo que hiciste anoche.
A Ella se le paralizó la sangre en las venas y agachó la mirada, estaba desolada, ahora entendía que eso no iba a ser una reconciliación.
-No tienes nada que decir, te dije que esa era la última oportunidad, te quiero pero me quiero más a mi.
Ella levantó la mirada intentando buscar la suya, pero M ya se estaba vistiendo de espaldas a ella.
Cuando acabó se giró y la miró directamente a los ojos. En su mirada ya no quedaba nada, Ella sólo pudo encontrar desprecio. Entonces M se metió la mano en el bolsillo y sacó un par de billetes, se los arrojó encima de la cama y dándole la espalda musitó.
-Era una prueba que no has superado, eres una puta, adiós.
Y así sin más desapareció de su habitación, de su casa y de su vida. Ella se sentía sucia y encendiendo un cigarrillo se juró que M se acordaría de ese desprecio tarde o temprano.
-Al fin y al cabo- pensó- la venganza es un plato que sabe mucho mejor frío.


lunes, 25 de noviembre de 2013

Resaca.

Ella abrió los ojos, la luz se colaba entre los huecos de la persiana. El aire estaba cargado, olía a alcohol, a sudor y cigarrillos.
Parpadeo un par de veces para situarse, no se acordaba de donde estaba, el papel verde de las paredes no le sonaba y las manchas de humedad no le ayudaban a ubicarse, ella jamás se alojaría en un sitio así.
Cerró los ojos y respiró fuerte intentando bostezar para así acabar de despejarse, pero lo único que consiguió es que el aire enrarecido entrara en sus pulmones haciéndole toser, un cuerpo tibio se revolvió a su lado acomodándose.
Ella estiró la mano y tocó la carne suave y caliente que reposaba a su izquierda, era una piel de mujer, no tenía ni idea de que la había llevado a esa situación, entonces una mano nueva rozó su pierna derecha. Se irguió en la cama apoyándose en los codos y entre la penumbra pudo discernir todos los cuerpos que reposaban en la habitación...Por lo menos había allí 10 personas repartiéndose entre la cama, dos colchones en el suelo y un sofá de sky que había conocido tiempos mejores.
Ella maldijo para sus adentros, había caído otra vez, y eso que se había dicho la última vez que nunca más bebería hasta perder los papeles de esa forma. Intentó tranquilizarse y ordenar su cabeza y con cuidado se deshizo de la mano que asía su pierna tratando de no despertar al dueño de la misma y como buenamente pudo salió de la cama. Nada más apoyar el pie en el suelo sintió el desagradable tacto de los preservativos que cubrían las zonas en las que no había colchones o cuerpo, encima de la mesita de noche un cenicero rebosaba hasta el tope de colillas y unas cuantas botellas de vino y otras bebidas  totalmente vacías le hacían compañía.
¿Qué diablos había pasado la noche pasada? Sólo se acordaba de que había quedado con M, que habían cenado en el restaurante de la calle principal, en ese al que la había llevado en la primera cita,  con una botella de vino frío y muchas risas y que al acabar el propuso ir a un nuevo pub que inauguraban unos amigos suyos...¿Cómo había acabado en una habitación llena de personas desnudas?
Se levantó pesadamente y le dio un ligero vahído, tenía la boca pastosa del alcohol y el tabaco de la noche anterior, se acordó de las tres primeras copas y de los cuatro primeros chupitos pero a partir de ahí una nebulosa deslucía el resto de la noche, sólo se acordaba que en un momento dado discutió con M, no sabía el por qué pero tenía la desagradable sensación de haberla cagado... buscó su ropa y con cuidado de no pisar a nadie se fue deslizando hasta la puerta de la habitación, ninguno de aquellos desconocidos pareció darse cuenta de su escapada ni de las prisas o la vergüenza que sentía Ella en ese momento.
 Tan solo con las bragas puestas salió al pasillo del sórdido motel. Se vistió de camino a las viejas escaleras mientras  sensaciones de la noche anterior le asaltaban, sintió calor, recordaba las lenguas recorriendo su cuerpo, las manos tocando zonas que ni siquiera M o cualquier otro habían llegado a tocar, la  cabeza de mujer entre sus piernas...ella sacudió la cabeza, una para deshacerse de esas imágenes y dos para despejarse y que el dolor de cabeza se le pasase.
Por fin salió a la calle y el sol del medio día la deslumbró, identificaba la zona  así que comenzó a caminar por la calle al tiempo que se encendía un cigarrillo y pensaba como lo iba a arreglar esta vez, M le había dicho que era de las últimas oportunidades que le daba...pero M no tenía porqué enterarse de toda la historia...al fin y al cabo Ella lo quería y M la conocía y sabía que eso sólo le pasaba cuando se pasaba demasiado bebiendo, de echo la culpa era en parte de él por habérselo permitido, ¿Cómo se le había ocurrido pedir vino en la cena?...decidió no darle vueltas a eso y mandarle un mensaje en cuanto llegara a casa, le diría a M que después de la discusión se había puesto de bajón y se fue para casa.
Sí, sabía que las cosas se podían arreglar y que por encima de todo M era la única persona que la quería tal como era...o por lo menos eso esperaba. Y mientras la gente pasaba a su alrededor sin ni siquiera imaginar el tipo de persona que podía ser, Ella se lo prometió una vez más, esa era la última vez que bebía hasta perder los papeles.
 Lo haría por M.

sábado, 23 de noviembre de 2013

Conversación.

Todo lo que quería era que me  miraras una última vez, como si estuviera sólo yo en la sala, como hacías antes de que sucediera todo, pero eso era pedirte demasiado.
No entendí nada en ese momento y seguía sin entenderlo cuando te diste la vuelta para irte, no pude pensar la niebla cayó sobre mi.
Sólo recuerdo un zumbido atronador en mis oídos y como algo se desgarró en mi cerebro, tus ojos de desdén golpeaban mi sesera sin piedad.
Me pasó por la cabeza cuando te conocí, volví a sentir como se cruzaron nuestras miradas por primera vez, la corriente eléctrica que me fulminó y me dejó pensando que ya nada más me hacía falta...tú me dijiste que sentiste lo mismo, obviamente mentías.
Recordé nuestro primer beso, la primera caricia, la primera vez que hicimos el amor bajo las estrellas, eso todo lo olvidaste por otra persona.
Todo eso es lo que me pasó por la cabeza en ese microsegundo...o a mí es el tiempo que me parece que pasó y ahora estamos aquí...sentados uno en frente del otro.
Paseo los ojos por la habitación de nuestro piso, el que nos costó tanto encontrar...¿Recuerdas el antro que era? ¿Cómo poco a poco lo fuimos poniendo a nuestro gusto? Con esa mirada hueca me lo dices todo, no lo recuerdas, eres demasiado egoísta como para recordar nada que no te convenga a ti...pero las cosas no son así, no, pensabas que podías venir, decirme que te ibas con ella y quedarte tan ancho, otra vez más sin importarte lo que yo sienta, pero esta vez no te dejaré irte.
Te toco y estás frío, como el corazón que encierra tu pecho, no digas nada porque no tienes nada que decir, me das asco...y creo que realmente te has llevado lo que merecías.
No la culpo a ella, más bien la compadezco, se que en principio me odiará pero al pasar el tiempo y al darse cuenta de lo cabrón que eres me vendrá a visitar y a agradecerme lo que he hecho.
Así que si me lo preguntas...sí, actué por un arrebato pero no me arrepiento para nada de lo que he hecho, sé que no atormentarás mi conciencia y cargaré con el castigo que me quieran poner pero jamás bajaré la cabeza ni pediré perdón porque, amigo, cuando haces daño a alguien que te quiere lo mínimo es pagar con tu sangre.