Seguía dudando de si lo que había hecho era lo correcto, y por momentos dudaba de si dar la vuelta y pedirle a Ella perdón.
Pero entonces se acordaba de todas las veces que le había hecho daño y se reafirmaba en su decisión, esto tenía que acabar y alejarse de esa mujer era lo mejor que podía hacer.
Se sentó en un banco del parque y dejó que el sol le diera en la cara, cerró los ojos y disfrutó de esos momentos en los que parecía que se había sacado un gran peso de los hombros, cuando una sombra se interpuso entre él y el sol.
M no quería abrir los ojos, tenía miedo a que fuera Ella, pero entonces una voz cantarina lo llamó por su nombre, no era la voz apagada de Ella, era una voz alegre y sin ninguna preocupación.
Abrió los ojos y se encontró con Hessa, recordaba haberla conocido la noche anterior, a la luz del día sin todo ese maquillaje y la ropa provocativa era mucho más guapa y atractiva, parecía mucho más inocente y joven de lo que recordaba y su sonrisa mucho más franca.
Lo invitó a tomar un café en la terracita de la cafetería del parque y M dudó, por un lado le apetecía estar solo pero por otro la compañía de una chica agradable y sexy no era nada desdeñable, así que finalmente capituló y acepto el café.
Al levantarse Hessa se enganchó de su brazo y medio lo arrastró para sentarlo en una de las sillas de hierro forjado, el aire se sentía fresco y agradable y el sol calentaba lo suficiente para que el frío de Noviembre fuese más llevadero.
La chica pidió dos cafés y un plato de churros para tener algo que mojar; me se descubrió pensando en mojar otra cosa y se sonrió para sus adentros.
La charla de Hessa era agradable y relajante, aunque realmente no tenía ningún sentido ni interés, pero era como una canción de fondo, que aunque no le prestas total atención en cuanto te descuidas te descubre tarareándola para tus adentros.
El café llegó y los chistes, y los chismorreos sobre conocidos comunes y M se fue relajando y olvidándose de Ella y de todo lo que había pasado esa mañana y entonces sucedió, Hessa de forma descuidada apoyó una de sus pequeñas manos sobre una de las manos de M, un tenso silencio se interpuso en el ambiente y Hessa se mordió el labio de forma provocativa y sin saber cómo y cuándo M estaba besándola, de una forma tierna y suave, sin prisa, disfrutando de esos labios jóvenes y carnosos y después de dos años se sintió por fin feliz.
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Ella estaba harta de estar en la cama, se levantó y se metió en la ducha, estaba realmente cabreada, que se creía ese cretino, darle la esperanza, jugar con ella así y luego insultarla, si pensaba que se iba a ir de rositas iba listo el campeón. Se secó el cuerpo de una forma vigorosa, estaba dispuesta a ir a la casa del amigo de M(en la que se había instalado cuándo se fue la última vez) y partirle la cara...no...antes de partirle la cara le iba a hacer tragarse esos dos billetes y unos cuantos reproches, ¿acaso él era tan perfecto?
Se puso unos vaqueros, una camiseta que él le había regalado de un grupo que a ella le gustaba y el abrigo. Antes de salir se enfundó en sus botas y nada más atravesar la puerta se encendió un cigarrillo, su estómago protestó, le dolía todavía y tenía algo de hambre.
-Cogeré un café para llevar y un donuts en la cafetería del parque, total me queda de camino- se dijo, y tras comprobar que tenía dinero en el bolsillo aparte de los dos jodidos billetes se puso en marcha.
El sol calentaba bastante para ser Noviembre y Ella lo agradeció, le encantaban los días de invierno en los que el aire era frío pero el sol calentaba lo bastante como para que fuese agradable.
Por fin llegó al parque, estaba lleno de jodidas parejitas demostrándose amor eterno, a Ella eso le parecía ridículo, el cariño en público estaba de más...M nunca se lo había dado en público y no por eso dudaba de que la quisiera con locura...o por lo menos eso era lo que sucedía antes.
Sin dilación entró en la cafetería y pidió su café para llevar y un donuts que fue mordisqueando mientras acababan su pedido, pagó y salió fuera.
Ya se había acabado el dulce, la verdad que si que estaba famélica, y acercándose a una papelera de la terracita se dispuso a tirar la servilleta cuando...sus ojos no daban crédito, en una de las mesas estaba M con una mujer a la que no había visto antes.
Su M estaba allí comiéndole la boca a esa cualquiera, dándole un morreo en público, a otra...cuando hacía tres horas estaba follándosela en su cama, en la cama que había compartido durante dos años, Ella no se lo podía creer y el café se le cayó de las manos desparramándose por todo el suelo.
Por fin ellos se separaron, la chica se veía muy joven y miraba con auténtica adoración a M y entonces el desvió por un segundo la vista y sus ojos se cruzaron con los de Ella.
El miedo se reflejó en los ojos de M, el despecho se reflejó en los ojos de Ella y en ese momento los dos supieron que el destino estaba sellado.
NOELIUS!! Sigo enganchada a esta historia!!! Solo un pequeño inciso...en la historia de M es noviembre y en la de Ella diciembre, quizàs Ella con la resaca no sabe en que mes vive, jajaja!! Me gusta mucho, de veras!!
ResponderEliminarErrata corregida...es que ayer estaba un poco empanada!!XD, me encanta que te guste y que me dejes comentarios, eso me anima muchísimo...muackis bonita!!
ResponderEliminarAhora si que me he enganchado :-)
ResponderEliminarJaj otro que está enganchado.. Lo empecé por curiosear y distraerme un poco del curro y los tuve q leer todos…x cierto, muy buenos (por si no quedaba claro) :)
ResponderEliminarSaludos Lolo