miércoles, 5 de febrero de 2014

Cambio III



Tardé bastante en llegar al pueblo.
Atravesar el bosque no es una tarea sencilla, y menos en medio de la noche y con un ataque de pánico. Las calles estaban totalmente vacías, pero aquello en mi ciudad no era algo raro...
Irrumpí en la comisaría, pero en el mostrador no había ni un agente.
Me acerqué a la ventanilla y atisbe el interior.
Se veía la luz fría de un televisor encendido al final del pasillo, pero a parte de eso la oscuridad era densa y asfixiante.
De repente, de la nada una cara estaba pegada a mí.
Salté, dando un paso atrás y miré al agente:
-¿Puedo ayudarla en algo señorita?
Me quedé en blanco, conocía a aquel policía, pero había algo en el que no me cuadraba, que no era como siempre. No sabía exactamente de que se trataba.
-¿Señorita? ¿Se encuentra usted bien?
La voz era metálica, quería denotar preocupación, pero sonaba rascada, como los viejos vinilos que escuchaba mi madre.
No sabría decirlo...pero las alertas se despertaron dentro de mi cabeza y sonreí.
-No señor agente...disculpe...es que sólo quería hacer una comprobación.
Aquella cosa me sonrió desde detrás del mostrador.
-¿Y eso todo correcto?
Era obvio que su pregunta era estúpida, nada era correcto, que una mujer con las medias desgarradas, el pelo lleno de hierbajos y con sangre en la cara apareciera en mitad de la noche en la comisaría era de todo menos correcto...pero mantuve la compostura.
-Si, señor agente. Creo que me voy a ir. Gracias por su atención.
-De acuerdo ciudadana. Que mañana tenga un día productivo y una noche tranquila.
Di la vuelta sobre mi misma inmediatamente, y todo lo más tranquila que pude salí del edificio.
El corazón me bombeaba a mil por hora. En cuanto pisé la calle me senté en un banco y metí la cabeza entre las piernas...estaba hiperventilando.
Me sentía muy agobiada, no entendía nada de lo que estaba pasando.
Me incorporé y apoyé mi espalda en el respaldo. Eché la cabeza hacia atrás cerrando los ojos e intentando ordenar mis ideas...
Me zumbaban los oídos, las manos me temblaban...las únicas ideas que me venía a la cabeza estaban basadas en todas las películas de serie B que había visto a lo largo de mi vida...y eso no podía ser, esas cosas no pasaban en la realidad...
Sumergida en mis locas ideas estaba cuando de súbito y sin saber de donde noté como me agarraban por detrás...trate de gritar pero una mano me tapó la boca...traté de zafarme pero unos brazos duros como el hierro me rodeaban.
Una bolsa de tela cubrió mi cabeza y noté un golpe en la nuca.
Me quedé sin sentido.
Y hundida en las sombras de mi inconsciencia no pude luchar contra aquello que me llevaba en contra de mi voluntad.
               

                             

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