Ella abrió los ojos, la luz se colaba entre los huecos de la persiana. El aire estaba cargado, olía a alcohol, a sudor y cigarrillos.
Parpadeo un par de veces para situarse, no se acordaba de donde estaba, el papel verde de las paredes no le sonaba y las manchas de humedad no le ayudaban a ubicarse, ella jamás se alojaría en un sitio así.
Cerró los ojos y respiró fuerte intentando bostezar para así acabar de despejarse, pero lo único que consiguió es que el aire enrarecido entrara en sus pulmones haciéndole toser, un cuerpo tibio se revolvió a su lado acomodándose.
Ella estiró la mano y tocó la carne suave y caliente que reposaba a su izquierda, era una piel de mujer, no tenía ni idea de que la había llevado a esa situación, entonces una mano nueva rozó su pierna derecha. Se irguió en la cama apoyándose en los codos y entre la penumbra pudo discernir todos los cuerpos que reposaban en la habitación...Por lo menos había allí 10 personas repartiéndose entre la cama, dos colchones en el suelo y un sofá de sky que había conocido tiempos mejores.
Ella maldijo para sus adentros, había caído otra vez, y eso que se había dicho la última vez que nunca más bebería hasta perder los papeles de esa forma. Intentó tranquilizarse y ordenar su cabeza y con cuidado se deshizo de la mano que asía su pierna tratando de no despertar al dueño de la misma y como buenamente pudo salió de la cama. Nada más apoyar el pie en el suelo sintió el desagradable tacto de los preservativos que cubrían las zonas en las que no había colchones o cuerpo, encima de la mesita de noche un cenicero rebosaba hasta el tope de colillas y unas cuantas botellas de vino y otras bebidas totalmente vacías le hacían compañía.
¿Qué diablos había pasado la noche pasada? Sólo se acordaba de que había quedado con M, que habían cenado en el restaurante de la calle principal, en ese al que la había llevado en la primera cita, con una botella de vino frío y muchas risas y que al acabar el propuso ir a un nuevo pub que inauguraban unos amigos suyos...¿Cómo había acabado en una habitación llena de personas desnudas?
Se levantó pesadamente y le dio un ligero vahído, tenía la boca pastosa del alcohol y el tabaco de la noche anterior, se acordó de las tres primeras copas y de los cuatro primeros chupitos pero a partir de ahí una nebulosa deslucía el resto de la noche, sólo se acordaba que en un momento dado discutió con M, no sabía el por qué pero tenía la desagradable sensación de haberla cagado... buscó su ropa y con cuidado de no pisar a nadie se fue deslizando hasta la puerta de la habitación, ninguno de aquellos desconocidos pareció darse cuenta de su escapada ni de las prisas o la vergüenza que sentía Ella en ese momento.
Tan solo con las bragas puestas salió al pasillo del sórdido motel. Se vistió de camino a las viejas escaleras mientras sensaciones de la noche anterior le asaltaban, sintió calor, recordaba las lenguas recorriendo su cuerpo, las manos tocando zonas que ni siquiera M o cualquier otro habían llegado a tocar, la cabeza de mujer entre sus piernas...ella sacudió la cabeza, una para deshacerse de esas imágenes y dos para despejarse y que el dolor de cabeza se le pasase.
Por fin salió a la calle y el sol del medio día la deslumbró, identificaba la zona así que comenzó a caminar por la calle al tiempo que se encendía un cigarrillo y pensaba como lo iba a arreglar esta vez, M le había dicho que era de las últimas oportunidades que le daba...pero M no tenía porqué enterarse de toda la historia...al fin y al cabo Ella lo quería y M la conocía y sabía que eso sólo le pasaba cuando se pasaba demasiado bebiendo, de echo la culpa era en parte de él por habérselo permitido, ¿Cómo se le había ocurrido pedir vino en la cena?...decidió no darle vueltas a eso y mandarle un mensaje en cuanto llegara a casa, le diría a M que después de la discusión se había puesto de bajón y se fue para casa.
Sí, sabía que las cosas se podían arreglar y que por encima de todo M era la única persona que la quería tal como era...o por lo menos eso esperaba. Y mientras la gente pasaba a su alrededor sin ni siquiera imaginar el tipo de persona que podía ser, Ella se lo prometió una vez más, esa era la última vez que bebía hasta perder los papeles.
Lo haría por M.
No está mal, muy descriptivo y bastante interesante, te hace sentirte como la protagonista, notar su vergüenza y demás
ResponderEliminarEstá entretenido, lo describe de tal manera que parece como si lo estuviera presenciando
ResponderEliminarCoincido con los demas comentaristas. Casi siento todas las sensaciones, olores, el como se siente la prota. Me gusta lo descriptivo del relato. Casi te translada al escenario.
ResponderEliminarIgly