sábado, 23 de noviembre de 2013

Conversación.

Todo lo que quería era que me  miraras una última vez, como si estuviera sólo yo en la sala, como hacías antes de que sucediera todo, pero eso era pedirte demasiado.
No entendí nada en ese momento y seguía sin entenderlo cuando te diste la vuelta para irte, no pude pensar la niebla cayó sobre mi.
Sólo recuerdo un zumbido atronador en mis oídos y como algo se desgarró en mi cerebro, tus ojos de desdén golpeaban mi sesera sin piedad.
Me pasó por la cabeza cuando te conocí, volví a sentir como se cruzaron nuestras miradas por primera vez, la corriente eléctrica que me fulminó y me dejó pensando que ya nada más me hacía falta...tú me dijiste que sentiste lo mismo, obviamente mentías.
Recordé nuestro primer beso, la primera caricia, la primera vez que hicimos el amor bajo las estrellas, eso todo lo olvidaste por otra persona.
Todo eso es lo que me pasó por la cabeza en ese microsegundo...o a mí es el tiempo que me parece que pasó y ahora estamos aquí...sentados uno en frente del otro.
Paseo los ojos por la habitación de nuestro piso, el que nos costó tanto encontrar...¿Recuerdas el antro que era? ¿Cómo poco a poco lo fuimos poniendo a nuestro gusto? Con esa mirada hueca me lo dices todo, no lo recuerdas, eres demasiado egoísta como para recordar nada que no te convenga a ti...pero las cosas no son así, no, pensabas que podías venir, decirme que te ibas con ella y quedarte tan ancho, otra vez más sin importarte lo que yo sienta, pero esta vez no te dejaré irte.
Te toco y estás frío, como el corazón que encierra tu pecho, no digas nada porque no tienes nada que decir, me das asco...y creo que realmente te has llevado lo que merecías.
No la culpo a ella, más bien la compadezco, se que en principio me odiará pero al pasar el tiempo y al darse cuenta de lo cabrón que eres me vendrá a visitar y a agradecerme lo que he hecho.
Así que si me lo preguntas...sí, actué por un arrebato pero no me arrepiento para nada de lo que he hecho, sé que no atormentarás mi conciencia y cargaré con el castigo que me quieran poner pero jamás bajaré la cabeza ni pediré perdón porque, amigo, cuando haces daño a alguien que te quiere lo mínimo es pagar con tu sangre.


8 comentarios:

  1. Digno de un novelista famoso. Te quedó muy bien

    ResponderEliminar
  2. Guau... me ha dejado sin palabras... Digno de una novela como dice Francisco. Misterio en las palabras pero que sin dar detalles te hace imaginar todo el escenario y demás... Gran texto Noela, espero ver más (si es que haces alguno nuevo)

    ResponderEliminar
  3. Me gusto, sabe cómo enganchar al lector

    ResponderEliminar
  4. Buen relato. Me gusta tu aire vengativo. Al principio prnse que ibas a quedarte deaconsolada y sumida en una mar de lagrimas pero me encanta el giro hacia esa actitud orgullosa y con aire vengativo.
    Igly

    ResponderEliminar

Gracias por tu comentario.